Ensayo” mis valores desde la filosofía”

Adquisición múltiple de una identidad

Ciertamente el ser humano es una dualidad en donde emerge una sustancia material y sustancia cognitiva que desencadenan un conjunto de circunstancias lógicas o espirituales dando como resultado  un significado universal  de lo que es el hombre, indicativo de lo tangible e intangible de su composición.

Una vez expresado el concepto de lo que es hombre podemos inferir en  uno de los aspectos más inescrutables encontrados en él,  para muchos es una creencia, para otros es un tributo y para algunos es una decadencia,  ¿será  un sello de existencia?  O  ¿será un vendedor callejero? Sencillamente les presento los valores.

Al hablar de los valores surgen algunas preguntas ¿Es  una capacidad innata? ¿Es una percepción de nuestros sentidos? O ¿es un conocimiento adquirido  a través de la sociedad? Lo que es cierto, es que los valores existen y portan los elementos de la identidad  del individuo reflejando la visión que éste posee del mundo.

Según el estoico Séneca (4 a. de C. -65 d. de C.) “el ser humano es para el ser humano algo sagrado” índice que todo lo que éste posee es una especie de divinidad individual por el cual debe librarse del  mundo material y enfocarse por apreciar todo aquello que llamamos valores sea la vida,  el bien, la verdad, la justicia, entre otros.

No obstante, es muy subjetivo identificarse con el significado de valor ya que a través de la historia su denotación ha sido producto de transformaciones individuales y sociales desde la antigüedad hasta nuestros días, pues para Platón (428-427 a. de C.) “era una capacidad innata”  él explicaba que el hombre traía consigo una serie de ideas naturales del mundo de las ideas, por lo tanto,  el valor era una cualidad propia del ser humano, en contraposición Aristóteles (384-322 a. de C.) afirmaba que “no hay nada en la conciencia  que no haya estado antes en los sentidos”  lo que quiere decir que la adquisición  de los valores es fruto de las experiencias y de las percepciones que se captan mediante los sentidos.

Entonces podemos decir según los pensamientos de los filósofos antes mencionados que el origen o el significado de los valores es un misterio de la vida que representa el símbolo del bien o del mal que posee el ser humano, este símbolo sólo puede manifestarse en la existencia del hombre ya que el más allá no nos atañe, como diría Epicuro (341- 270 a. de. C)  “la muerte no nos concierne”, es decir, mientras existamos nuestras acciones se desenvuelven en el plano terrenal, en otras palabras se revelan en el curso de la vida.

Ya que hemos mencionado el más allá podemos cuestionar ¿hacia dónde vamos después de la vida? ¿Conseguiremos algo más de lo esperado? ¿Será que el haber sido  bueno durante  la estadía en el plano terrenal nos traerá alguna recompensa? Incógnitas y más incógnitas que no podemos contestar fielmente a la verdad que el ser humano espera,  porque  para algunos la vida se acaba cuando el hombre muere y para otros comienza cuando éste deja de existir en el plano terrenal.

Por otra parte, pienso que el poseer valores es  la esencia  representativa de un ser superior al que algunos llamamos Dios “postulado practico” del cual menciona  Kant (1724-1804) para él  “es moralmente necesario suponer la existencia de Dios” justificando así que no está en las experiencias ni en la razón sino en la fe el comprobar su existencia.

La existencia de Dios es un enigma que sugiere el valor de la verdad religiosa a la cual el ser humano no ha podido acceder mediante su razón, motivo por el cual se desarrollan subjetividades  que generan conflictos en el “ser y no ser” del individuo y al mismo tiempo una búsqueda inacabable  de lo que el hombre considera real a partir de su razón o sentidos. Y ¿qué es lo real?  ¿Planteamientos deductivos del hombre? ¿Costumbres  impuestas por la sociedad?  ¿Legados históricos?  Es una  investigación desesperante que provoca respuestas temporales y permanentes al hombre.

Los valores  son inmutables en su esencia porque aunque exista su contravalor nunca dejarán de ser a pesar que el significado pueda variar según el contexto o época.  Otro aspecto que pudiera mencionar de los valores es  que unos son más fugaces que otros como es el caso del placer o el de la vida misma.

Tantas inconsistencias entre la fenomenología de los valores en relación al ser humano  nos hacen pensar que la objetividad no existe a la hora de verificar y comprobar la naturaleza de ellos, porque no se puede medir los valores presentes en un sólo  individuo y decir que estos regirán  la esencia  del resto de los demás individuos, debido a que los valores entre cada individuo varían según su personalidad, sus creencias, su ideología, además ¿cómo podríamos saber cuanto mide la verdad? O ¿Cuánto mide la libertad?

Aunque no podemos medir los valores, sí podemos experimentar su naturaleza a través de la conciencia que según Tomás de Aquino (1225 -1274) “nos capacita para distinguir entre el bien y el mal”, a su vez explica que esta conciencia fue dada por Dios.

Considero que la manifestación de los valores también es producto de la razón, pues el pensamiento muchas veces regula las acciones que se generan a partir de estos tributos y así como al hombre le acontece “tiempo y ocasión”  a ellos también.

Es necesario reconocer que muchas de las acciones emprendidas por el hombre son motivadas por las convicciones que caracterizan su existencia  y al mismo tiempo por el conjunto de valores que puede poseer el individuo, los cuales en determinadas situaciones muestran una decadencia, debido al comportamiento inadecuado y malicioso del hombre que sabiendo hacer el bien no lo hace.

Este aspecto no era precisamente el punto de partida de Friedrich Nietzsche (1844 -1900) quien aseguraba que la decadencia de los valores era producto de las ideologías impartidas  por el cristianismo, las cuales  provocaban en el hombre la negación de la verdad encontrada en el “superhombre.”

Finalmente sólo puedo decir que los valores son cualidades adquiridas por capacidades que pueden ser innatas, sensoriales o racionales  representativas del carácter del  ser humano.

 


Bibliografía

·        Jostein Gaarder (1991) El Mundo de Sofía: Noruega: Ediciones Siruela.

·        Friedrich Nietzsche (1888) El Anticristo.

·        Risieri Frondizi (1994)  ¿Qué son lo valores?: México: Brevatorio. ME.

 

 

 

 

    

 

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